Impétigo y piscinas: la mejor prevención en verano

El Dr. Christian Leyva ha intervenido esta semana en Canal Sur para explicar las claves del impétigo, una infección cutánea leve pero muy contagiosa, tras detectarse dos casos en la piscina municipal de Escacena del Campo (Huelva). La Delegación de Salud ha descartado que se trate de un brote, pero el episodio ha servido para recordar la importancia de extremar las medidas higiénicas durante la temporada de baños.

 

Qué es el impétigo y por qué preocupa en verano

El impétigo es una infección bacteriana de la piel, frecuente sobre todo en la población infantil. Su pronóstico es bueno y su evolución habitualmente leve, pero, como explicó el Dr. Leyva en su intervención en Canal Sur, su facilidad de contagio hace imprescindible extremar las medidas de higiene, especialmente en instalaciones de uso compartido como las piscinas.

El calor, la humedad, la piel macerada por el agua y el contacto estrecho entre usuarios crean el escenario ideal para que la bacteria pase de una persona a otra.

 

No es la única infección de la temporada de baños

Los hongos o la conjuntivitis son otras de las patologías más habituales de la temporada de baños, aunque en la mayoría de los casos pueden prevenirse con medidas sencillas.

  • Hongos (pie de atleta y otras micosis cutáneas), favorecidos por la humedad y las superficies compartidas.
  • Conjuntivitis, relacionada con el agua y el contacto ojo-mano.
  • Otras infecciones cutáneas derivadas de heridas mal curadas.

 

Cinco medidas clave de prevención

1. Lavado frecuente de manos

Lavarse las manos con regularidad elimina los gérmenes antes de que lleguen a la piel dañada o a los ojos.

2. Uñas cortas y limpias

Fundamental sobre todo en niños: evita que se produzcan heridas al rascarse e impide que los gérmenes se depositen en el interior de las uñas.

3. No compartir objetos personales

Ropa, toallas, peluches o calzado pueden actuar como vehículos de transmisión.

4. Curar bien las heridas existentes

Aplicar antisépticos y cubrir las lesiones con apósitos favorece la recuperación y evita la propagación de la bacteria.

5. Secarse bien y usar chanclas

Especialmente en vestuarios y duchas comunes, para reducir el riesgo de hongos.

 

Atención especial a las personas con diabetes

En pacientes con diabetes, cualquier lesión cutánea merece una vigilancia añadida, ya que la cicatrización puede ser más lenta y el riesgo de sobreinfección mayor. Es una precaución especialmente relevante en los pies, como explicamos en nuestro artículo sobre el pie diabético y sus complicaciones . Si convives con diabetes extrema el cuidado de las heridas durante la temporada de baños.

 

Ante lesiones cutáneas con costra amarillenta, enrojecimiento que se extiende o picor persistente tras el baño, conviene una valoración médica. El tratamiento suele ser sencillo, pero un diagnóstico precoz limita el contagio en el entorno familiar y escolar. Puedes solicitar cita para una valoración personalizada.