El calor extremo dispara los riesgos para la salud: las claves del Doctor Christian Leyva

El médico advirtió en Cope Huelva sobre la deshidratación, la pérdida de capacidad cognitiva y los cuidados básicos para afrontar las altas temperaturas.

El pasado 1 de julio, el doctor Christian Leyva pasó por los micrófonos de Cope Huelva para explicar cómo el aumento de las temperaturas afecta a nuestra salud y qué medidas pueden ayudarnos a protegernos durante los meses más calurosos del año. Su mensaje fue claro: el calor no es un asunto menor y conviene tomarlo en serio, tanto por nuestra seguridad como por la de quienes nos rodean.

 

El calor perjudica más de lo que pensamos

Según explicó Leyva, el calor extremo tiene un impacto directo sobre el organismo. El principal riesgo es la deshidratación, pero no es el único: las altas temperaturas también reducen nuestra capacidad cognitiva. Es decir, cuando el cuerpo se ve sometido a un calor intenso, no solo perdemos líquidos, sino que también nos cuesta más concentrarnos, razonar y reaccionar con agilidad. Esa combinación puede resultar peligrosa en cualquier actividad cotidiana que requiera atención.

 

Cuidado al subir al coche

Uno de los consejos más prácticos que dejó el médico tiene que ver con el uso del coche en verano. Cuando el vehículo ha estado expuesto al sol y se ha convertido en un auténtico horno, lo recomendable no es encender el aire acondicionado de primeras. En su lugar, conviene arrancar y abrir las ventanillas para que el aire caliente acumulado en el interior salga y se renueve.

Leyva recordó que a partir de los primeros segundos nuestro organismo comienza a regular la temperatura, pero cuando nos enfrentamos a un calor tan extremo como el que se acumula dentro de un coche cerrado, esa exposición puede afectar a nuestro nivel cognitivo. Y al volante, esa merma de capacidad puede ser peligrosa: no solo para uno mismo, sino para el resto de personas que circulan por la vía.

 

Hidratarse, aunque no se tenga sed

La hidratación fue, sin duda, el eje central de la intervención. El doctor aconsejó beber agua cada dos horas como norma general para mantener el cuerpo bien hidratado a lo largo del día. Ahora bien, si en algún momento notamos cansancio, lo más sensato es parar: el agotamiento es una señal de que el cuerpo nos está pidiendo un descanso.

Uno de los puntos que más insistió en subrayar es que la sed no es un buen indicador. Que no tengas sed no significa que no necesites hidratarte. De hecho, cuando aparece la sensación de sed, el cuerpo ya lleva un tiempo necesitando líquidos. Por eso lo ideal es adelantarse y beber de forma regular, sin esperar a tener esa sensación.

Como ayuda adicional, Leyva señaló que las bebidas isotónicas pueden ser un buen aliado, ya que facilitan una hidratación más rápida y eficaz al reponer también las sales minerales que perdemos con el sudor.

 

El mensaje del doctor Christian Leyva se puede resumir en unas pocas ideas fáciles de recordar: el calor afecta al cuerpo y a la mente, conviene ventilar el coche antes de poner el aire, hay que hidratarse cada dos horas sin esperar a tener sed, y si aparece el cansancio, lo mejor es detenerse. Pequeños gestos que, en pleno verano, marcan la diferencia para cuidar nuestra salud y la de los demás.